Don Álvaro Restrepo, de 66 años, trabajó como contador durante 35 años antes de jubilarse hace poco más de un año. Los primeros meses le parecieron un descanso merecido: por fin tenía tiempo para el fútbol de los sábados y las tardes en el balcón. Pero hacia el cuarto mes empezó a sentir algo que no esperaba — ya no había nadie que necesitara sus cuentas cuadradas, ningún cliente que lo llamara con una duda. Todo cambió cuando una vecina le pidió que acompañara algunas tardes a su padre, un señor de 84 años que vivía solo desde que enviudó. Don Álvaro aceptó casi por cortesía, sin pensarlo demasiado. Más de un año después, sigue haciéndolo — y ese acompañamiento se convirtió en una parte central de su vida. (Personaje ilustrativo — no representa a una persona real.)

La historia de don Álvaro no es un caso aislado en Medellín ni en ninguna otra ciudad colombiana. Cada vez más personas recién jubiladas encuentran en el cuidado de adultos mayores algo que rara vez aparece en los planes de pensión: la sensación de seguir siendo necesarios.

Por qué crece la demanda de cuidado para personas mayores

Colombia envejece a un ritmo más acelerado que la mayoría de sus vecinos. Según proyecciones del DANE, la proporción de personas mayores de 60 años aumenta año tras año, mientras cada vez más jóvenes se trasladan a las grandes ciudades por trabajo, dejando a sus padres o abuelos en municipios más pequeños o viviendo solos en las capitales.

Ese cambio deja un vacío real: muchas familias tienen a sus mayores cerca, pero no pueden acompañarlos con la frecuencia que quisieran. Y no todas las familias pueden costear un hogar geriátrico, lo que ha disparado la demanda de acompañamiento a domicilio por horas o medio tiempo — justo el tipo de trabajo que muchos jubilados, con tiempo disponible, pueden asumir.

Por qué los jubilados encajan bien en este trabajo

Paciencia que da la experiencia. Las personas entre 55 y 70 años suelen tener más calma y capacidad de escucha — algo que ninguna capacitación exprés logra replicar del todo.

Conocimientos que ya traen. No solo enfermeras o auxiliares de enfermería — contadores, profesores, incluso excomerciantes aportan habilidades blandas que se trasladan directamente al acompañamiento y al apoyo en tareas diarias.

Tiempo propio. A diferencia de un empleo de tiempo completo, el cuidado de adultos mayores suele organizarse por horas o turnos flexibles — algo que encaja con el ritmo más pausado que muchos buscan tras jubilarse.

Las formas más comunes de este trabajo

Compañía y conversación. Muchas familias solo necesitan a alguien que acompañe, converse, salga a caminar con la persona mayor — un antídoto real contra la soledad, muy común entre adultos mayores que viven solos o con hijos lejos.

Apoyo en actividades diarias. Ayudar con la alimentación, los medicamentos a tiempo, llevar a citas médicas — la forma más solicitada, y generalmente mejor remunerada.

Turnos cortos por horas. Algunas familias solo requieren unas horas al día, ideal para quien todavía no quiere comprometerse con un horario fijo.

Cuánto se gana realmente — ni una fortuna, ni algo despreciable

La remuneración varía bastante según la ciudad, las horas trabajadas y el nivel de experiencia requerido. En ciudades grandes como Medellín, Bogotá o Cali, la tarifa por hora suele ser más alta que en municipios pequeños, y quienes tienen formación en salud generalmente cobran más.

No es un ingreso que cambie la vida de un día para otro. La mayoría de quienes hacen este trabajo lo describen como un complemento estable que mejora la calidad de vida, sin reemplazar la pensión ni los ahorros.

«No lo hago principalmente por el dinero. Pero tener un ingreso extra cada mes, sumado a sentirme útil otra vez — para mí eso ya vale la pena». — testimonio ilustrativo, basado en experiencias comunes entre cuidadores jubilados en Colombia.

No siempre es sencillo

Este trabajo exige cierta condición física, sobre todo en los casos que requieren ayudar con la movilidad. Quien cuida también debe prepararse emocionalmente para situaciones difíciles, en especial al acompañar a personas con enfermedades crónicas o deterioro cognitivo. Quienes recién empiezan suelen necesitar tiempo para construir confianza y encontrar la familia adecuada.

Por dónde empezar

Este artículo tiene un carácter meramente informativo y no constituye asesoría laboral, médica ni financiera. La decisión de dedicarse al cuidado de adultos mayores debe basarse en las condiciones de salud y circunstancias particulares de cada persona.

Fuentes: DANE, Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia.

Ver más